Acerca del tratamiento

Tus dudas sobre el tratamiento... ¡resueltas!

La ortodoncia ofrece multitud de posibilidades de tratamiento, de forma
que cada tratamiento y cada paciente tiene sus particularidades.
Pero existen algunas dudas generales sobre el tratamiento que
con gran frecuencia se plantean nuestros pacientes.

Averigua más sobre el tratamiento de ortodoncia y comprueba si
conoces las respuestas a todas las preguntas que te planteamos...

Independientemente de la edad, existen otros factores que condicionan el momento de iniciar el tratamiento ortodóncico. El más importante es la correcta salud de los tejidos bucales: la ausencia de caries o lesiones del esmalte y el estado de la encía y de hueso de la raíz. 

En este sentido es importante la coordinación entre profesionales, pues antes de tratar determinadas caries es conveniente que el ortodoncista haya decidido, si fuera necesario, la extracción o no de algún diente. En el caso de ser preciso, sería más sensato y lógico elegir aquellos dientes que están afectadas por la caries o tienen algún tipo de alteración de la pulpa o de su anatomía. Es necesario que exista un perfecto estado de salud de la encía y del hueso que rodea a la raíz, ya que si no fuera así, los movimientos dentarios pueden ocasionar pérdidas de sujeción del diente al hueso o una disminución de los márgenes de encía.
Si. Cada caso debe ser estudiado de manera individual, pues condiciones como el sexo, la edad, la raza, el tipo de morfología facial, las características de la dentición, los distintos hábitos funcionales y otros factores, necesitan distintos enfoques terapéuticos para una misma malposición dentaria.

Actualmente se pretenden universalizar los tratamientos, lo cual es un error ya que no se considerarían en la planificación terapéutica las características propias de cada individuo. Es imposible encontrar dos maloclusiones iguales que permitan la aplicación del mismo tratamiento.

En conclusión... no existen dos casos clínicos idénticos, por lo que tampoco hay dos planificaciones terapéuticas iguales. Esto implica que el plan de tratamiento y su desarrollo debe ser individualizado para cada persona.
Actualmente, es muy difícil que un caso de maloclusión no pueda ser objeto de corrección. Dependiendo de la gravedad de la maloclusión y las características individuales del paciente, el tratamiento será más o menos complejo.

La capacidad del tratamiento de ortodoncia para reposicionar los dientes está limitada del marco biológico y estructural en que éstos se encuentran, es decir, de los huesos maxilares. Los casos más sencillos podrán resolverse mediante ortodoncia convencional, pero otros más complejos o que afectan a los huesos maxilares necesitarán tratamientos combinados de ortodoncia con ortopedia dentomaxialr  o de ortodoncia con cirugía ortognática complementaria.

Cirugía ortognática

La principal limitación de cualquier tratamiento de ortodoncia es un mal estado de salud dental y de los tejidos de soporte dental (hueso, ligamento periodontal y encía). El deficiente estado de salud bucodental del paciente puede impedir el tratamiento ortodóncico. Pero, como paso previo al tratamiento de ortodoncia, la salud bucodental puede normalizarse a través de las correspondientes terapéuticas dentarias o periodontales.

Programa preventivo
Otros tratamientos complementarios
No existe ninguna incompatibilidad entre el tratamiento ortodóncico y la práctica de deportes, aunque si debes tener algunas precauciones.

Si practicas deportes de contacto (rugby, boxeo, artes marciales...) existe riesgo para tus dientes y para la aparatología de ortodoncia, por lo que se recomienda el uso de un protector bucal; En cambio, en deportes que no impliquen contacto físico o riesgo para los dientes o para la aparatología no es necesaria la utilización de protectores bucales. El ortodoncista te recomendará siempre lo mejor para cada situación.

Protectores bucales para deporte

Deberás tener precaución con algunos tipos de apratología removible, ya que puede ocurrir que accidentalmente se desinserte  y se salga de la boca mientras practicas algún deporte. Dicha aparatología podría dañarse si, por ejemplo, la pisas tu o un compañero...; o podría perderse en el fondo del mar si accidentalmente se desinserta mientras nadas... A veces, será mejor retirarte la aparatología removible mientras practicas ciertos deportes.
Seguir un tratamiento de ortodoncia y tocar instrumentos musicales de viento son perfectamente compatibles.

Algunos instrumentos de viento, como la trompeta, la flauta, el clarinete..., requerirán de una cierta adaptación a la aparatología por tu parte, ya que el apoyo de los labios sobre el instrumento puede ser ligeramente diferente cuando se llevan algunos aparatos de  ortodoncia. Pero no te preocupes, en un corto período de tiempo y con un poco de práctica, los aparatos no interferirán con dichos instrumentos.
El coste de un tratamiento depende de muchos factores, como la dificultad del problema del paciente, el tipo de técnica escogida para resolverlo, la duración del tratamiento... El coste de tu tratamiento de ortodoncia quedará resuelto cuando se te entregue el presupuesto, después de realizar el diagnóstico correspondiente y antes de iniciar el tratamiento.

Presupuesto

Habitualmente se suele ofrecer una planificación de los pagos que se ajustan a las necesidades de cada persona haciendo que el coste del tratamiento sea asequible.

¿Cómo influye mi póliza dental en el presupuesto?
¿Cómo puedo obtener descuentos?
En general, la duración del periodo activo de un tratamiento de ortodoncia puede ser de entre uno y dos años. Los pretratamientos (preventivos, interceptivos u ortopédicos) o tratamientos precoces, pueden incluso durar menos. La duración depende del problema individual que tenga el paciente, de algunas características de la aparatología seleccionada y de la colaboración que el paciente muestre a lo largo del tratamiento para seguir las instrucciones dadas por el ortodoncista.

Un tratamiento de ortodoncia nos compromete a todos (al ortodoncista, al paciente, a los familiares y amigos del paciente...) durante un tiempo pequeño si lo comparamos con los beneficios del dicho tratamiento. Unos dientes sanos y una hermosa sonrisa, nos van a durar para toda la vida. Unos dientes correctamente alineados se ven mejor, trabajan mejor, contribuyen al bienestar físico general y mejoran la autoconfianza.
Cuando se realiza una planificación de tratamiento, también se hace una estimación del tiempo total del tratamiento; pero esta estimación es solamente eso, una estimación.

Los niños crecen a velocidades diversas y los períodos de recambio dentario son diferentes en cada uno de los pacientes infantiles, de modo que la duración de algunos tratamientos ortodóncicos es variable en función de dichos factores. Además, cada individuo responde al tratamiento de forma distinta (por ejemplo, la movilización dentaria será más rápida en un paciente con un hueso poco compacto que en un paciente con un hueso muy compacto).

Al iniciar un tratamiento el ortodoncista diseña un plan de tratamiento adecuado para el caso y su objetivo será el de obtener los resultados planificados. La cooperación del paciente es siempre el mejor indicador de que la predicción será alcanzada en su tiempo. Los pacientes que cooperan llevando los aparatos recomendados y siguiendo las instrucciones de cuidado de la boca que le da el ortodoncista alcanzan normalmente excelentes resultados en los tiempos previstos. 
La instalación de la aparatología de ortodoncia es un proceso que no produce dolor, hasta el punto de que se lleva a cabo sin ningún tipo de anestesia.

El tratamiento ortodóncico requiere aparatos para mover los dientes mediante una leve presión. El movimiento dentario, que se produce lentamente, puede producir en algunas personas ligeras sensaciones de molestia o incomodidad que en cualquier caso se pueden eliminar fácilmente con analgésicos o antiinflamatorios de uso común. Este tipo de molestias suelen producirse cuando se realizan las activaciones de la aparatología, momento en el que los dientes y encías pueden estar sensibles durante unos días. La cantidad de malestar varía de un paciente a otro, pero generalmente no dura más de uno o dos días. 

Si llegaras a tener dolor es necesario que consultes con el ortodoncista, ya que podría deberse a que alguna zona de la aparatología estuviera ocasionando una ulceración o herida en el interior de las mejillas, en los labios o en la lengua; pero es un problema fácil de corregir.

Los labios, las mejillas y la lengua pueden también irritarse durante la primera semana de tratamiento hasta que el paciente se acostumbra a la aparatología.
Algunos aparatos de ortodoncia están adheridos a la superficie dentaria por medio de resinas. Esta adhesión es relativamente resistente, pero exige evitar movimientos de palanca sobre ellos. Por eso, el paciente no debe comer alimentos excesivamente duros o pegajosos. No deben morder bolígrafos ni lápices porque morder cosas duras puede estropear los aparatos. Si los aparatos se estropean la consecuencia será un tratamiento más largo y visitas extra al ortodoncista. 

Mantener los dientes y la aparatología limpios requiere más tiempo y un cepillado dental más preciso, y debe ser realizado a diario para mantener la aparatología limpia y los dientes y las encías saludables durante el tratamiento. No limpiarse correctamente los dientes puede suponer más visitas al profesional para realizar una limpieza a fondo.

Programa preventivo

El ortodoncista y sus auxiliares enseñan a los pacientes los cuidados que deben tener con sus dientes, encías y aparatos durante el tratamiento. Les explicarán al paciente y sus familiares con qué frecuencia debe cepillarse los dientes, como usar elementos adicionales para mantener la higiene (hilo dental, cepillos interproximales, enjuagues dentales, duchas dentales...) y cualquier otro cuidado que deba tener para mantener una excelente salud bucal.

Es realmente infrecuente la aparición de reacciones alérgicas a los metales o resinas con los que están construidos los aparatos, pero si se conoce la susceptibilidad alérgica a determinadas sustancias hay que comunicarlo al profesional para utilizar otro tipo de materiales antialérgicos.
Los aparatos requieren un especial cuidado en lo que respecta a la higiene bucodental por parte del paciente. La zona más proclive a crear reacciones patógenas, tanto en el esmalte como en la mucosa oral, es el área entre el aparato de sujeción adherido (llamado bracket) y la encía. Por ello, esa zona siempre deberá estar escrupulosamente libre de restos de alimentos y placa bacteriana.

Programa preventivo

Los aparatos de ortodoncia fijos se pueden limpiar con el mismo cepillo de dientes que usamos habitualmente; para la aparatología removible existen existen cepillos específicos . Cuando la complejidad de los aditamentos existentes en los aparatos fijos lo requiera, es posible recurrir a cepillos de diseño especial que le indique el ortodoncista y que se encuentran en las farmacias. Es importante extremar la frecuencia del cepillado, hasta el punto de que se aconseja la utilización del cepillo después de cada comida, aunque se trate de poca cantidad. También existen colutorios para proteger el esmalte y antisépticos que colaboran en la higiene de la cavidad bucal.
No, si el tratamiento es adecuado. Basta con que realices las revisiones periódicas con el ortodoncista y contar con tu colaboración durante el tratamiento.

La aparatología de ortodoncia es bioinerte, lo que quiere decir que es incapaz de producir ningún tipo de daño a tus dientes o encías. No obstante, debes mantener una muy buena higiene bocodental durante todo el tratamiento de ortodoncia para eliminar correctamente los restos de comida y la placa bacteriana adheridos sobre las superficies de tus dientes y encías. Esta placa bacteriana, al igual que cuando no se está bajo tratamiento de ortodoncia,  es la responsable de los daños que pueden producirse en los dientes y encías.

Programa preventivo

En ocasiones, pueden aparecer ligeras descalcificaciones del esmalte del diente si el paciente es propenso a ello o la higiene bucodental es inadecuada. Pero este efecto es muy poco frecuente y puede prevenirse con una buena higiene bucodental y fluorizaciones dentales periódicas.

Si no mantienes una buena higiene bucodental tus encías pueden inflamarse y sangrar durante el cepillado debido a los acúmulos de placa bacteriana, al igual que cuando no se lleva aparatología de ortodoncia. Para evitarlo lo mejor es mantener una correcta higiene de dientes y encías, aunque puede ser necesario que el doctor te indique un colutorio o enjuague bucal específico para tu problema.
Un tratamiento de ortodoncia exitoso es un camino de dos vías que requiere la cooperación y el esfuerzo por parte del ortodoncista y del paciente. Para completar con éxito el plan de tratamiento, el paciente debe mantener una cuidadosa higiene bucal, usar los aparatos que el especialista recomiende y asistir puntualmente a sus citas. Los aparatos rotos o en mal estado pueden alargar el período de tratamiento y tener efectos indeseados para el mismo. Los dientes solo pueden ser movidos a su lugar por fuerzas aplicadas correctamente por los aparatos prescritos.

Durante el tratamiento de ortodoncia deberá seguirse manteniendo la visita regular el dentista habitual. En el caso de pacientes adultos con problemas periodontales puede ser también necesario seguir las visitas de mantenimiento con su periodoncista.
Una vez que los aparatos de ortodoncia son retirados de la boca, los dientes podrían volver poco a poco hacia su posición inicial si no fueran estabilizados. Los retenedores producen tal estabilización.

Estos aparatos de retención están diseñados para mantener los dientes en su posición correcta ideal hasta que los huesos y las encías se adaptan a los cambios producidos por el tratamiento de ortodoncia. Usar los aparatos retenedores siguiendo las instrucciones del especialista es la mejor forma de asegurar que la sonrisa alcanzada tras el tratamiento durará toda la vida. 

Fase de retención
Retenedores fijos
Retenedores removibles

Los aparatos de retención removibles se utilizan inicialmente durante todo el día (a excepción de las comidas y los momentos de higiene oral), aunque progresivamente se van reduciendo las horas de uso hasta que únicamente se colocan durante las horas de sueño. Finalmente, una vez estabilizadas las posiciones dentarias y dependiendo de cada caso, pueden dejar de utilizarse.

En cambio, recomendamos no retirar los retenedores fijos (situados tras los incisivos superiores y/o inferiores). Con el crecimiento, la remodelación constante de hueso, la erupción de terceros molares (muelas "del juicio”) y otros factores, puede producirse un ligero apiñamiento en la zona anterior de las arcadas dentarias a cualquier edad, incluso sin haber llevado tratamiento ortodónico o después de haber completado un tratamiento ortodóncico previo. Los retenedores fijos evitan la aparición de este apiñamiento progresivo de la zona incisiva.
Dependiente del tipo de aparatología necesaria para tu tratamiento ortodóncico, podrías tener algunas limitaciones a la hora de tomar ciertos alimentos. Estas limitaciones no se deben a que no pueda o seas incapaz de tomar esos alimentos, ya que la aparatología ortodóncica te permitirá comer con normalidad. Las limitaciones para algunos alimentos vienen dadas por el mantenimiento y cuidado de la aparatología, es decir, para prevenir la deformación o el descementado de alguno de los componentes de la aparatología.

Con la aparatología de tipo removible (aparatología que puede ser retirada por el paciente) no existe ninguna limitación en cuanto a los alimentos que puedes tomar, ya que en el momento comer algún alimento la aparatología debe retirarse de la boca.

En cambio, con la aparatología fija si existen algunas limitaciones, las cuales permiten que su aparatología se mantenga en perfecto estado y realice correctamente todas sus funciones. Dependiente del tipo de aparatología fija, algunas de las limitaciones pueden ser: 
  • Alimentos muy duros (maíz tostado y algunos frutos secos), los cuales pueden producir deformaciones o descementados de la aparatología.
  • Alimentos con hueso o con elementos duros en su interior (aceitunas, cerezas, palomitas de maíz…), ya que estas partes duras pueden descementar o dañar algún componente de la aparatología.
  • Alimentos pegajosos (chicle, tofe...), que también pueden descementar la aparatología o quedarse pegados a ella.
  • Alimentos tomados a mordiscos (bocadillos, pizza, frutas…), ya que la acción de partir o cortar estos alimentos con los dientes anteriores pude despegar la aparatología fijada sobre estos dientes. No obstante, no hay inconveniente en tomar estos alimentos si previamente los cortas antes de introducirlos en la boca.
Las alergias a los componentes de la aparatología ortodóncica son muy infrecuentes, aunque pueden manifestarse en algunos pacientes susceptibles a ciertos materiales. No obstante, todas estas alergias pueden evitarse mediante el reemplazo o sustitución de los materiales a los que se tiene alergia.

Algunas de las alergias que, aunque son muy infrecuentes, pueden pueden aparecer durante los tratamientos de ortodoncia son: 
  • Látex, el cual está presente en algunos de los elementos elásticos de la aparatología (ligaduras de separación, ligaduras de fijación, elásticos de goma…) y también en los guantes de protección del dentista o del personal auxiliar. Estos elementos ortodóncico pueden sustituirse por otros exentos de látex, y el personal sanitario puede emplear guantes de vinilo.
  • Níquel, el cual aparece en pequeñas cantidades en algunos los elementos de la aparatología de acero inoxidable (brackets, arcos alámbricos…). Estos componentes de la aparatología están disponibles en versiones exentas de níquel. 
  • Acrílicos, con los cuales se construyen ciertas partes de la mayoría de los aparatos removibles. Este material puede ser sustituido por otros para evitar las alergias.
No olvides advertir a su ortodoncista y al personal auxiliar de las alergias que pudiera tener para proceder a la utilización de los materiales de reemplazo necesarios en cada caso.