Acerca del paciente infantil y adolescente

Toda la información adicional que necesitabas...

Los pacientes infantil y adolescente tienen ciertas particularidades
que los diferencian de los pacientes adultos.

Pude que tengas muchas dudas acerca de los tratamientos de
ortodoncia y ortopedia dentomaxilar en este grupo de pacientes...
aquí te daremos las respuestas. Averigua más sobre el paciente
infantil y adolescente.



Habitualmente, a los seis años comienza la erupción e los dientes permanentes o definitivos y los huesos maxilares han crecido lo suficiente como para que el especialista pueda identificar posibles problemas con el crecimiento y la erupción, anticiparse a ellos si es necesario y a su vez, aliviar a los padres en caso de que todo sea normal. 

Los primeros molares permanentes (molares de los seis años) e incisivos centrales definitivos han de erupcionar a los seis años, de modo que puede diagnosticarse ya algunos problemas como las mordidas cruzadas, apiñamiento y protrusión dental. 

Los problemas relacionados con hábitos nocivos (de succión de los pulgares u otros dedos, respiración oral, deglución atípica…) pueden solucionarse más fácilmente a esta edad. 

Algunos de los síntomas que hacia los seis años pueden indicar que será necesario un tratamiento de ortodoncia son: 
  • Pérdida de dientes de leche prematura o tardía.
  • Dificultades para masticar o morder.
  • Dificultades en la pronunciación.
  • Respirar por la boca.
  • Succión de chupete o biberón.
  • Succión de dedos.
  • Apiñamiento de los dientes o dientes mal colocados.
  • Dientes que no encajan o encajan mal.
  • Huesos o dientes de tamaño desproporcionado al resto de la cara.
  • Movimientos mandibulares que provocan ruidos en la zona de la articulación de la mandíbula.
Una revisión de ortodoncia con el especialista a los seis años permite al profesional evaluar los posibles problemas si existen y recomendar el tratamiento más adecuado.
Para aquellos pacientes en los que es necesario un tratamiento precoz (pretratamiento preventivo, petratamiento interceptivo y/o pretratamiento ortopédico), éste es una buena oportunidad para:
  • Guiar el correcto crecimiento de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula inferior).
  • Regular la anchura de las arcadas.
  • Llevar a los dientes definitivos a su lugar correcto.
  • Corregir malos hábitos, como el del chupete y succión de los dedos, respiración por la boca, deglución anómala…
  • Reducir algunos problemas en la pronunciación.
  • Mejorar la apariencia facial y dental y la autoestima.
  • Simplificar el plan de tratamiento y la aparatología de una segunda fase de tratamiento posterior (tratamiento activo), la cual será además de más corta duración.
  • Reducir el riesgo de dientes impactados (dientes que deberían haber salido y no la han hecho).
  • Preservar o guardar el espacio necesario para los dientes definitivos.

Pretratamiento preventivo
Pretratamiento interceptivo
Pretratamiento ortopédico
Se recomienda una primera revisión de ortodoncia con el especialista a la edad de seis años. Es a esta edad cuando comienza el recambio dentario, es decir, cuando se comienzan a caer los dientes de leche (dientes temporales) y comienza la erupción de la dentición permanente. Si no hay ningún problema y para evitar que aparezcan, el ortodoncista te indicará visitas periódicas de control de erupción cada tres o seis meses.

Control de erupción

Además, deberá acudirse al ortodoncista cuando hay un factor que pueda impedir o alterar el crecimiento de los huesos maxilares (chuparse los dedos, respirar por la boca, alergias, asma…). Algunos de estos problemas ortodóncicos que afectan al crecimiento de los maxilares son más fáciles de resolver si se detectan de forma precoz sin esperar a que haya terminado el crecimiento óseo de las estructuras bucales.

El tratamiento precoz o temprano (pretatamiento preventivo, pretratamiento interceptivo y/o pretratamientio ortopédico) puede evitar al paciente la necesidad de correcciones más complejas más adelante.

Pretratamiento preventivo
Pretratamiento interceptivo
Pretratamiento ortopédico
Si el problema se debe solamente a una mala posición dentaria y sin embargo, no afecta de manera severa a los huesos maxilares, es conveniente iniciar un pretratamiento (tratamiento precoz) en las últimas fases de recambio dentario, entre los nueve y los doce años (pretratamiento preventivo y/o pretratamiento interceptivo). De esta manera la disposición de los últimos dientes en erupcionar, exceptuando los molares del juicio, pude ser manejada de manera más favorable. También a esa edad la manipulación correctiva de los huesos maxilares puede ser más efectiva, ya que durante la pubertad se da un alto potencial de crecimiento maxilofacial.

No obstante, cuando la alteración de los huesos maxilares es severa, es conveniente actuar cuanto antes, como ocurre en el caso de paladares hendidos o estrechos, las patologías en las articulaciones de la mandíbula o problemas serios en el tamaño de los maxilares (pretratamiento ortopédico).

Pretratamiento preventivo
Pretratamiento interceptivo
Pretratamiento ortopédico

Una buena costumbre es acudir al ortodoncista a partir de los seis años, ya que aunque el desarrollo de la boca de los niños pueda parecer normal, podrán detectarse posibles problemas de huesos y dientes, planificando el momento oportuno del tratamiento.
No hay que preocuparse si la pérdida de dientes de leche o dientes temporales es por un proceso de recambio dentario precoz, de la misma manera que se considera normal un recambio tardío si no existe una patología general o localizada.

Las situaciones que deben inquietar en la pérdida precoz de dientes temporales son aquellas que se producen por caries o por traumatismos, y que conllevan la pérdida de uno o más dientes. En este caso, los dientes adyacentes a la pérdida pueden sufrir migraciones, ocupando el espacio destinado a los dientes permanentes que aún no han erupcionado. Al no disponer de su espacio natural de erupción, emergen por zonas inadecuadas, como puede ser el paladar, o se quedan incluidos dentro de los maxilares lo que exigiría un posterior tratamiento ortodóncico junto con técnicas de cirugía bucal. Para evitar este tipo de problemas resulta ideal un pretratamiento preventivo precoz con mantenedores de espacio.

Pretratamiento preventivo
Mantenimiento del espacio
Aparatología preventiva

Los dientes que se quedan en el interior de la mandíbula o del maxilar superior, a menudo se detectan por la persistencia de los dientes de leche en edades en las que el recambio debería estar concluido. Por ello, el retraso en el recambio dentario debe ser motivo de consulta, cuando sucede en un diente o en una zona específica. Si el retraso es generalizado, más allá de los límites normales, podrá estar asociado a determinadas enfermedades generales de índole metabólico, como es el hipotiroidismo, con otros síntomas previos no bucodentarios.
Son los primeros molares definitivos en erupcionar, con lo cual marcan la disponibilidad de espacio para los dientes que aparecerán por delante y por detrás de ellos. Pero los molares de los seis años condicionan también la manera en que encajan la arcada superior e inferior entre sí, al ser estos molares punto o hito de referencia espacial. Si los molares están en mala posición debido a caries o a migraciones aprovechando el espacio dejando por dientes temporales que se caen prematuramente, el posterior tratamiento ortodóncico puede complicarse y exigir la extracción de los mismos, lo que obligaría a esperar la aparición de los segundos molares definitivos, que aparecen alrededor de los doce años.

Además, el primer molar definitivo o molar de los seis años, a menudo es utilizado por el ortodoncista como punto de anclaje y primera zona de implantación para los aparatos ortodóncicos.
El tratamiento de ortodoncia y el crecimiento de un niño pueden complementarse el uno al otro. Uno de los problemas más comunes que se suele tratar en el paciente infantil y preadolescente consiste en la mala posición o tamaño de los huesos maxilares, lo cual puede tratarse y mejorarse mediante un pretratamiento ortopédico, el cual sólo puede realizarse mientras los huesos maxilares están en crecimiento.

Pretratamiento ortopédico

Mientras los huesos maxilares están creciendo, la ortodoncia y la ortopedia dentomaxilar pueden ayudar a que ambas huesos (maxilar superior y mandíbula inferior) tengan un crecimiento armónico. Esto elimina a su vez los problemas que se producen durante la masticación. Este problema, que es relativamente sencillo de resolver cuando el niño está en crecimiento, puede requerir de una intervención quirúrgica cuando el crecimiento ha terminado (cirugía ortognática).

Para evitar este tipo de problemas se recomienda una revisión de ortodoncia con el especialista a los seis años de edad, mientras se está acabando de formar la boca del niño.
Por medio de una serie de análisis radiográficos y cefalométricos se puede determinar el tipo de crecimiento facial y cual es exactamente el tamaño y posición de los huesos maxilares.

Radiografías
Cefalometrías

El factor más importante es el tipo de crecimiento de los maxilares. Tanto el maxilar superior como la mandíbula presentan un crecimiento diferencial y específico en los tres planos del espacio: horizontal, vertical y frontal. Las alteraciones en cada uno de estos planos exigen distintos tipos y duración de tratamiento, de manera que cuando existe potencial de crecimiento en los huesos maxilares se pueden aplicar pretratamientos ortopédicos para armonizar las posiciones y tamaños de dichos huesos.

Pretratamiento ortopédico

Si las alteraciones esqueléticas faciales son severas y escapan al control ortopédico, por estar el crecimiento óseo facial terminado, en algunas ocasiones es necesario recurrir a la cirugía ortognática como ayuda del tratamiento ortodóncico. Ante estos casos, es de suma importancia la detección precoz de los problemas en los maxilares y dientes para su tratamiento no quirúrgico, evitándose así la necesidad de cirugía ortognática.

Cirugía ortognática