Acerca del paciente adulto

La ortodoncia también es posible en adultos...

Los pacientes adultos tienen algunas características que hacen
que su tratamiento de ortodoncia sea diferente al del paciente
infantil y adolescente, pero igual de beneficioso y satisfactorio.

Si tienes dudas acerca de la ortodoncia en el adulto...
¡aquí están las respuestas!

Nunca es tarde para realizarse un tratamiento de ortodoncia, pero a la hora de planificar un tratamiento de ortodoncia hay que considerar que los pacientes adultos tienen unas características particulares y se plantean ciertas cuestiones diferentes que las del paciente infantil y adolescente. En este apartado se intentará dar respuesta a las preguntas que con más frecuencia nos plantean nuestros pacientes adultos acerca de los tratamientos de ortodoncia.

En ortodoncia consideramos adultos a aquellos pacientes en los que ha finalizado el crecimiento de los huesos maxilares. Esta peculiaridad hace que no sea posible modificar el crecimiento de dichos huesos, de modo los tratamientos de ortopedia dentomaxilar no pueden realizarse en adultos o están muy limitados.

Además, en numerosas ocasiones los pacientes adultos requieren tratamientos multidisciplinares, es decir, tratamientos en los que hay que integrar la ortodoncia con otras especialidades odontológicas (implantología, prostodoncia, periodoncia...). Es en estos casos donde la planificación del tratamiento toma más importancia, de modo que comunicación entre los diferentes especialistas es fundamental.

Los dientes pueden ser movidos a cualquier edad. Muchos problemas de ortodoncia se corrigen tan fácilmente en un adulto como en un niño. Las fuerzas que se ejercen en un tratamiento de ortodoncia mueven los dientes en el mismo sentido para una persona de 75 años que en un niño de 12 años. 

Algunos factores, como la falta de crecimiento de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula inferior), pueden hacer necesario un plan especial de tratamiento en el caso de un adulto, ya que los tratamientos de ortopedia dentomaxilar no pueden realizarse en adultos o están muy limitados.

Para saber cuál es la solución más favorable para un problema ortodóncico, sin importar la edad que tengas, lo mejor es dirigirse al especialista en ortodoncia. 
Unos dientes saludables pueden ser movidos a cualquier edad y el especialista en ortodoncia puede mejorar la sonrisa de casi todo el mundo. De hecho hay pacientes en tratamiento a los 50 años, a los 60 años e incluso después.

El adulto presenta unas características específicas que determinan el tratamiento ortodóncico. Pueden someterse a él siempre y cuando no estén afectadas las encías o el ligamento y hueso periodontal (ligamento y hueso que rodea a los dientes). Esta condición de salud periodontal inicial permite que los adultos sean objeto de mejoras en las posiciones de los dientes, lo que facilita, a su vez, la función dentaria.

En muchos casos, es necesario llevara a cabo tratamientos ortodóncicos en adultos para completar otras terapias, como la colocación de prótesis o de implantes. También se recurre a la ortodoncia para tratar la disfunción articular que produce dolores musculares faciales o discapacidades de la propia articulación, con luxaciones repetidas o disminución de la función masticatoria.

Además, un correcto tratamiento de ortodoncia en un adulto puede corregir situaciones de apiñamiento y solucionar problemas de acceso con el cepillo dental a determinadas zonas. Así, también se contribuye a mejorar el estado del soporte para los dientes (hueso, ligamento periodontal y encía).

En los tratamientos ortodóncicos de los adultos es una condición prioritaria la colaboración de los diferentes profesionales de la salud bucodental en la planificación y evolución del tratamiento.
Independientemente de la edad, existen factores que condicionan el momento de iniciar el tratamiento ortodóncico. El más importante es la correcta salud de los tejidos bucales: la ausencia de caries o lesiones del esmalte y el estado de la encía y de hueso de la raíz.

En este sentido es importante la coordinación entre profesionales, pues antes de tratar determinadas caries es conveniente que el ortodoncista haya decidido, si fuera necesario, la extracción o no de algún diente. En el caso de ser preciso, sería más sensato y lógico elegir aquellos dientes que están afectadas por la caries o tienen algún tipo de alteración de la pulpa o de su anatomía. Es necesario que exista un perfecto estado de salud de la encía y del hueso que rodea a la raíz, ya que si no fuera así, los movimientos dentarios pueden ocasionar pérdidas de sujeción del diente al hueso o una disminución de los márgenes de encía.
Unos dientes sanos pueden ser movidos a cualquier edad, pero los adultos tienen unas características específicas que determinan el tratamiento de ortodoncia.

Los adultos han finalizado su fase de crecimiento óseo y pueden haber tenido algún problema, o incuso la pérdida de algún diente y del hueso que soporta los dientes. Así pues, el tratamiento de ortodoncia de estos pacientes puede ser sólo una parte del tratamiento global para solucionar esa situación. Puede ser necesaria la colaboración de varios profesionales tales como el ortodoncista, el cirujano maxilofacial, el periodoncista, el endodoncista o el dentista general para asegurar que un caso adulto complejo es planificado de la forma más correcta posible y coordinada entre todas las áreas de intervención.

Unos dientes sanos pueden ser movidos a cualquier edad, pero los adultos tienen unas características específicas que determinan el tratamiento de ortodoncia.

Algunas de las características que puedan hacer diferente el tratamiento de ortodoncia del paciente adulto son las siguientes:
  • Ausencia de crecimiento de los huesos maxilares: Los problemas de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula inferior) pueden resolverse bastante bien en un niño en crecimiento con un aparato ortopédico que modifique ese crecimiento. No obstante, en un adulto, ese mismo problema puede requerir una intervención quirúrgica. Por ejemplo, si la arcada inferior de un adulto es corta o pequeña y no encaja bien con la arcada superior, se produce un problema severo de oclusión. El limitado movimiento dental que se puede producir usando ortodoncia puede que no sea suficiente para corregir este problema. Llevar los dientes inferiores hacia adelante para una correcta relación de la oclusión puede requerir cirugía, para permitir alargar la mandíbula inferior hacia la posición correcta de oclusión. Otras discrepancias entre la longitud o la anchura de las arcadas inferior y superior pueden requerir también de una intervención quirúrgica en caso de que la ortodoncia no sea suficiente para corregir la oclusión.
  • Alteraciones encía o hueso (enfermedad periodontal): Los adultos son más propensos a presentar problemas de pérdida de soporte dentario (pérdida de encía o de hueso), los cuales se denominan genéricamente problemas periodontales. La intervención de un periodoncista puede ser necesaria antes, durante o después al tratamiento de ortodoncia. La falta de hueso puede limitar también la cantidad o la dirección del movimiento dental.
  • Dientes gastados, estropeados o inexistentes: Dientes gastados, estropeados o incluso inexistentes pueden hacer el tratamiento de ortodoncia más difícil. Los dientes pueden posicionarse de forma gradual en posiciones donde sea necesario un tratamiento de ortodoncia de alta precisión. Los dientes estropeados pueden verse feos o no funcionar bien incluso después del tratamiento de ortodoncia a no ser que sean restaurados por un profesional. Los dientes que falten que no sean reemplazados suelen provocar rotaciones o movimientos de los otros dientes, lo cual empeora la oclusión, incrementa el riesgo de enfermedad periodontal y hace el tratamiento mucho más difícil.
Los pacientes adultos tienen mucho más presente los posibles inconvenientes estéticos que la aparatología ortodóncica pueda ocasionar en su vida laboral y social. Para evitar esta problemática existen multitud de alternativas de tratamiento con aparatología estética:
  • Aparatología fija con brackets metálicos (brackets de circonio): Los brackets de circonio son similares a los brackets de acero inoxidable, pero con la aparatología de color blanco.
  • Aparatología fija con brackets estéticos (brackets de porcelana y brackets de zafiro): Los brackets de porcelana son blancos y tiene un color muy similar al del diente, de tal forma que se disimula en gran medida su presencia en la boca. Los brackets de zafiro son transparentes y una vez colocados se mimetizan con el color natural del diente, logrando una mejoría estética con respecto a los brackets de porcelana. Además, para lograr una mayor estética, también pueden utilizarse arcos alámbricos recubiertos por un material blanco.
  • Aparatología fija con brackets linguales: Los brackets linguales van pegados por la cara interna de los dientes, de modo que no se ven.
  • Alineadores transparentes: Los alineadores transparentes (técnica Invisalign) constituyen la mejor alternativa estética dentro de la ortodoncia actual, ya que pasan desapercibidos. Además, son removibles y podrás quitártelos para comer y para cepillarte los dientes.
  • Retenedores fijos: Para la fase de retención, tras finalizar el tratamiento de ortodoncia, se suelen instalar detrás de los dientes anteriores unos retenedores fijos que no pueden verse y que aseguran la estabilidad del tratamiento.
  • Retenedores removibles: Durante la fase de retención, una vez finalizado el tratamiento, existen retenedores removibles transparentes que, al igual que los alineadores transparentes, casi no se ven.
Brackets metálicos
Brackets cerámicos
Brackets linguales
Alineadores transparentes
Retenedores fijos
Retenedores removibles
Las incomodidades producidas por los músculos de la cara y las articulaciones de la mandíbula están asociadas comúnmente con el bruxismo, es decir, el rechinar o apretar los dientes, especialmente por las noches. El bruxismo es un hábito muscular que puede producir un desgaste severo de los dientes y una sobrecarga traumática de las estructuras dentarias y óseas. Suele venir acompañado de molestias y dolores en los músculos faciales.

Los problemas articulares (en la articulación de la mandíbula o articulación temporomandibular) también pueden deberse a contactos dentarios anormales (interferencias oclusales) entre la arcada superior y la inferior durante los movimientos masticatorios.

La ortodoncia puede ayudar a la detección y diagnóstico de estos problemas. Pero, además, un tratamiento de ortodoncia puede hacer que el engranaje de los dientes superiores e inferiores sea adecuado, de modo que se mejora la distribución de las fuerzas que se ejercen cuando se ponen en contacto los dientes superiores y los inferiores. Así, se evita el trauma oclusal, es decir, la sobrecarga de los dientes por fuerzas inadecuadas.

El ortodoncista o el dentista general pueden recomendar el uso de un aparato bucal nocturno que relaje los músculos faciales, reduciendo sustancialmente el dolor asociado. Algunas veces, si hay daños en las estructuras bucales, puede ser incluso necesaria una intervención quirúrgica y la restauración de los dientes afectados.

Tu dentista te recomienda el tratamiento de ortodoncia para poder restablecer tu boca a su óptima salud. Algunas restauraciones dentales complejas, como son coronas, puentes e implantes, pueden ser más fáciles de realizar si el resto de dientes están en su posición correcta. 

En el caso de que se necesite la reposición de dientes ausentes y un tratamiento de ortodoncia, el tratamiento de ortodoncia siempre deberá realizarse antes de la restauración protésica. Este orden en los tratamientos se debe a varios motivos:
  • La capa externa de las coronas y puentes habitualmente es de algún material cerámico, el cual dificulta la adhesión de la aparatología fija,  de modo que puede ser necesario dañar superficialmente esa cerámica para poder cementar de forma segura la aparatología ortodóncica. Por tanto, será mejor instalar las coronas y puentes una vez que ya se ha  realizado el tratamiento de ortodoncia.
  • Los puentes pueden estar sustentados por varios dientes, de modo que dichos dientes de soporte quedan fijados y unidos por el puente, lo que hace que su movilización con ortodoncia sea más difícil. Esto explica que sea mejor realizar primero la ortodoncia, para luego proceder a la colocación de puentes.
  • Los dientes naturales actúan como pilares para coronas y puentes. Pero muchas veces esos pilares están malposicionados o inclinados. La supervivencia de esos dientes naturales será mucho mayor cuando están rectos y bien posicionados sobre el hueso, de modo que la ortodoncia puede ser un tratamiento previo para colocar correctamente los dientes que van a actuar como pilares de un puente o corona.
  • Los dientes tienden a moverse hacia los espacios en los que hay alguna ausencia dentaria, de modo que con el tiempo el espacio del diente perdido se va haciendo más pequeño. Esto hace que en numerosas ocasiones no quede espacio suficiente para colocar un implante o que el diente a reemplazar sea demasiado pequeño y no tenga una anatomía y estética adecuadas. La ortodoncia puede aumentar esos espacios que se han reducido con el tiempo para, después, hacer una rehabilitación implantológica y/o protésica adecuada.
  • Los implantes no son elementos naturales, de modo que no se pueden mover con la ortodoncia. Será mejor instalar los implantes cuando los dientes ya estén bien posicionados.
Cuando este indicado, un tratamiento de ortodoncia es una buena decisión, especialmente en adultos con problemas de larga duración. El tratamiento de ortodoncia restaura una buena función bucal e impide que los problemas dentales asociados a los adultos empeoren. El tratamiento ortodóncico mejora la posición dentaria, lo cual permite:
  • Una mejor higiene oral, evitándose los problemas de descalcificaciones y caries y los problemas de encías.
  • Una mejor distribución de las fuerzas masticatorias, lo cual evitará sobrecargas, movilidad y posible pérdida de ciertos dientes malposicionados.
Además, unos dientes que trabajan mejor suelen también verse mejor. Y una saludable y bonita sonrisa ayuda a mejorar la autoestima, sin importar la edad que uno tenga.
Si, los cambios hormonales que inducen algunos métodos anticonceptivos  pueden bloquear parte del movimiento dentario producido por el tratamiento de ortodoncia. Los métodos anticonceptivos que contienen estrógenos y gestágenos evitan embarazos no deseados, pero de forma secundaria modifican la capacidad de aposición y reabsorción ósea necesaria para el movimiento dentario.

A continuación te indicamos los métodos anticonceptivos con carga hormonal que pueden frenar el movimiento dentario:
  • Anticonceptivos por vía oral (píldora anticonceptiva).
  • Anillo vaginal anticonceptivo.
  • Parches dérmicos anticonceptivos.
  • Implante subdérmico anticonceptivo.
  • DIU hormonal anticonceptivo.