Acerca de la Ortodoncia

Una especialidad que une estética y funcionalidad...

La ortodoncia es una especialidad de la Odontología encaminada al
estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las irregularidades
dentales y faciales.

Aquí encontrarás las respuestas a algunas de las preguntas que con más
frecuencia nos plantean nuestros pacientes acerca de esta especialidad
de la Odontología.

La práctica de la Ortodoncia requiere de una preparación profesional específica para el diseño, aplicación y control de aparatos correctores, para llevar a los dientes y huesos maxilares a su posición correcta y alcanzar así un perfecto equilibrio funcional y estético, tanto en la zona intraoral como en la zona facial. 

Un ortodoncista es un especialista en el diagnóstico, prevención y tratamiento de las irregularidades dentales y faciales. El ortodoncista es un médico estomatólogo u odontólogo que ha completado su formación con la especialidad de Ortodoncia, la cual ocupa un programa complementario de postgrado de tres años de estudios, y cuya práctica profesional está limitada a esta especialidad. El dentista general, aunque también ha realizado los estudios de Estomatología u Odontología, no posee esta formación especializada en Ortodoncia.

Además de su formación en la aplicación de aparatología para el movimiento dental, el ortodoncista también debe estar especializado en el área de Ortopedia Dentomaxilar. Esta rama de la ortodoncia está destinada a realizar tratamientos que influyen sobre la posición y tamaño de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula inferior).

La Ortodoncia puede reforzar la imagen que uno tiene de sí mismo ya que los dientes, ya que con el tratamiento los huesos maxilares y los labios quedan perfectamente proporcionados y posicionados. Pero alcanzar una bonita sonrisa solo es uno de los beneficios del tratamiento; aliviar o prevenir la aparición de problemas de salud es aún más importante.

Sin un correcto tratamiento, los problemas de ortodoncia pueden provocar caries, destrucción del hueso que soporta los dientes, alteraciones en la encía, dificultades en la masticación y problemas digestivos. Una "mala mordida” puede provocar que una persona hable de forma incorrecta, pérdida de dientes, desgastes dentarios anormales y otros problemas dentales.

Por tanto, la ortodoncia no sólo es un tratamiento estético, sino que mejorará la salud y la función bucodental y que hará que tu sonrisa esté sana y bonita por mucho tiempo.
La Ortodoncia es una especialidad de la Odontología que se ocupa del estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las irregularidades dentales y faciales. Por tanto, un tratamiento de ortodoncia tiene dos objetivos principales: 
  • Funcionalidad bucodental, para que la masticación, los movimientos de la mandíbula y los contactos entre los dientes superiores e inferiores sean los correctos.
  • Estética dental y facial, para que la sonrisa sea bonita y esté bien proporcionada con las características faciales.
El término técnico que se utiliza para los problemas de la posición de los dientes es el de "maloclusión", lo que significa "mala oclusión" o "mala mordida". 

Una maloclusión es una incorrecta posición de los dientes, y a veces de los huesos maxilares, lo que puede provocar la aparición de problemas en la función del aparato masticatorio. Aunque esta disfunción es la principal preocupación de los profesionales de la salud bucodental, no podemos dejar de tener en cuenta los problemas estéticos que originan las maloclusiones y que, a menudo, son la principal inquietud de los pacientes. Por eso, el ortodoncista debe considerar tres aspectos básicos en la planificación de su tratamiento: la función masticatoria, la estética dentaria y facial y la estabilidad de los resultados obtenidos. 

A todo ello hay que unir los evidentes beneficios que un tratamiento ortodóncico correctamente realizado puede y debe producir para la futura salud de la encía que rodea al diente.


 
  La Ortodoncia

La Ortodoncia es una especialidad destinada a alinear los dientes y devolver a tu boca la estética y la funcionalidad adecuada.

Mira este vídeo y aprende más sobre esta especialidad de la odontología, indicada para niños, adolescentes y adultos.


Muchas de las maloclusiones son hereditarias, aunque no todas lo sean. La herencia influye en dientes apiñados, demasiado espacio entre los dientes, dientes que faltan o que sobran, y una amplia lista de irregularidades óseas y dentales.

Las causas adquiridas o no hereditarias pueden ser consecuencia de un traumatismo, chuperse el lugar, los dedos o el chupete, obstrucción respiratoria por amígdalas o pólipos, respiración bucal, enfermedad dental o pérdida prematura de dientes de leche o permanentes.

Bien sean hereditarias o adquiridas, las maloclusiones son problemas que afectan no solamente al alineamiento de los dientes y a la estética de la sonrisa, sino también al desarrollo y la apariencia facial. Por tanto, la ortodoncia no sólo es un un tratamiento dental, sino que también tiene gran influencia sobre la estética facial, ya que muchos de los tejidos blandos que conforman nuestra apariencia facial están soportados por los huesos maxilares y por los dientes.
Estética de la sonrisa.

Uno de los principales motivos por los que los pacientes recurren a un tratamiento de ortodoncia es para mejorar la estética dentaria y de la sonrisa.

Apiñamiento.

Los dientes pueden estar mal alineados por dos causas principales: porque la arcada dentaria sea pequeña o porque los dientes sean grandes. Otras causas pueden ser los dientes supernumerarios (dientes en exceso por alteraciones genéticas) o la permanencia de dientes de leche cuando ya han erupcionado todos los dientes permanentes. Algunos hábitos orales (la succión de dedos, la interposición del labio inferior por detrás de los incisivos superiores…) también pueden producir apiñamiento.

En estos casos de apiñamiento la higiene es más complicada, ya que se dificulta el acceso de los métodos de higiene en las zonas con dientes apiñados. Como consecuencia, con el paso del tiempo la encía y el hueso sobre el que asientan los dientes pueden volverse delgados y retraerse. De esta forma se pierde el soporte para el diente (pérdida de agarre del diente al hueso y a la encía) y los dientes pueden comenzar a moverse.

Los dientes superiores son demasiado prominentes.

Los dientes superiores que sobresalen más allá de su cierre normal tienen tendencia a generar problemas.

A menudo indican un mal engranaje de los dientes posteriores (especialmente los molares) y puede indicar también un crecimiento desigual de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula inferior). Con frecuencia los dientes superiores demasiado prominentes están asociados con una mandíbula inferior que es corta o pequeña con respecto al maxilar superior.

El hábito de chuparse los dedos (especialmente el dedo pulgar), la interposición de la lengua o el labio entre los incisivos durante la deglución… también pueden provocar esta alteración.

Sobremordida profunda o aumentada.

La sobremordida profunda ocurre cuando los incisivos inferiores (los dientes frontales) cierran por debajo de los superiores quedando escondidos por estos.

Cuando esto ocurre, los dientes anteroinferiores producen un excesivo desgaste de las caras internas de los dientes anterosuperiores; también puede ocasionar una retracción de la encía en la zona del paladar. Además, si los bordes de los dientes anterosuperiores contactan con la encía frontal inferior, probablemente se produzca también una retracción de dicha zona de encía.

En muchos casos es manifiesta la incomodidad a la hora de masticar o con desgastes dentarios anormales.

Mordida abierta.

Existe una mordida abierta cuando los incisivos superiores e inferiores no se tocan al intentar encajar los dientes o al morder. La consecuencia es la dificultad para la masticación, para pronunciar ciertos sonidos…

La falta de contacto de los dientes anteriores traslada toda la presión de la mordida a los dientes de la zona posterior. Esta presión excesiva hace que la masticación sea ineficiente y provoca una significativa erosión y desgaste de los dientes posteriores.

Espacios interdentales.

Si hay falta de algún diente, los dientes son pequeños o el arco dental es muy ancho, pueden aparecer espacios abiertos entre los dientes. Esta situación puede producir lesiones en las encías, así como un aspecto antiestético.

Mordida cruzada.

El caso más común de mordida cruzada es en el que los dientes superiores encajan por dentro (hacia la lengua) de los inferiores al morder, es decir, justo al contrario de cómo debería ser. Es muy común una intervención de ortodoncia es estos casos debido a la incomodidad que produce esta anomalía al masticar.

En muchas ocasiones las mordidas cruzadas se asocian a desviaciones de la mandíbula, lo cual empeora la simetría y la armonía facial. Dependiente de cada caso en particular, la solución de la mordida cruzada puede volver a centrar la mandíbula con respecto al resto de la cara. 

Mal engranaje dentario.

Para una función y masticación correctas y eficientes es imprescindible que el engranaje de los dientes superiores e inferiores sea correcto, de tal modo que las cúspides dentarias de una arcada encajen perfectamente en las fosas y espacios de los dientes de la arcada opuesta.

Cuando el engranaje dentario no es correcto, las fuerzas masticatorias no se distribuyen correctamente sobre el diente, de tal modo que los dientes con excesivas presiones durante la masticación sufren en exceso. En estas situaciones pueden producirse desgastes anormales de los dientes, retracciones de encía y hueso… y, evidentemente, una mala eficiencia masticatoria.
Los dientes torcidos y en mala posición son más difíciles de limpiar, ya que algunas de las superficies dentales quedan ocultas por otros dientes debido al apiñamiento dentaría. En esta situación, los métodos habituales de limpieza (cepillo dental, seda dental…) no llegan a esas zonas de acceso difícil, de modo que se acumula placa bacteriana. Las bacterias contenidas en la placa bacteriana son responsables de la aparición de caries, enfermedades de las encías y pérdida de dientes.

Las maloclusiones dentales también pueden provocar problemas de masticación, de tal modo que una masticación ineficiente puede dar lugar a alteraciones digestivas debido a la mala trituración de los alimentos.

Además, unos dientes mal ubicados suponen un mal reparto de las fuerzas que se ejercen al masticar, de modo que la presión que se transmite a la encía y al hueso a través de los dientes durante la masticación puede ser excesiva o inexistente. La sobrecarga en la presión que reciben los dientes puede provocar pérdida prematura de dientes, problemas de encías, dolores de cabeza (cefaleas, migrañas…), dolores en la cara o el cuello y alteraciones de la articulación de la mandíbula.

Si no se tratan los problemas de ortodoncia pueden empeorar. El tratamiento a través de un especialista para corregirlos tiene un coste inferior al que tendría la solución de los problemas no solucionados e incluso empeorados por la falta de tratamiento de ortodoncia.

El valor de una buena sonrisa no debe subestimarse. Una apariencia saludable es fundamental para la autoestima. Ésta mejora a medida que el tratamiento de ortodoncia va llevando a los dientes, labios y huesos al lugar que le corresponde y en su justa proporción. Es este sentido, el tratamiento de ortodoncia puede beneficiar también a las personas socialmente y en su profesión, así como mejorar la actitud de las mismas ante la vida.